Por Eduardo Videla
Los incendios intencionales de pastizales en el Delta, que llenaron de humo a la ciudad de Buenos Aires y otros centros urbanos, produjeron el cierre de rutas, puertos y aeropuertos y se colaron en los rincones más íntimos de las viviendas del área metropolitana, tuvieron por primera vez impacto político nacional. El Gobierno responsabilizó a “algunos productores agropecuarios” por actuar con “irresponsabilidad, con tal de maximizar ganancias”, y pidió sanciones penales y civiles para quienes lo provocaron. Son 292 los focos de incendio y más de 70 mil las hectáreas de tierra afectada. Además de la irritación y perjuicios para la salud que provoca el humo (ver nota aparte) y de sus consecuencias en accidentes viales y trastornos para el trasporte, la quema intencional tiene, según los especialistas, consecuencias ambientales: se destruye drásticamente el ecosistema del Delta para liberar terrenos dedicados al boom de la soja.


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