PÚBLICO.ES - Madrid - 06/03/2008 21:47
El Hassan el Haski, Abu Hamza, el único de los 21 condenados en el juicio del 11-M al que el Tribunal adjudicó en la sentencia el papel de dirigente de la célula islamista, reconoció tanto en su declaración ante la Policía como durante la propia vista que vino a España en 2001 con un único objetivo: conseguir legalizar su situación más fácilmente gracias a los procesos de regularización abiertos por el Gobierno de José María Aznar.
El Haski, que fue detenido en la localidad de Yaiza (Lanzarote) en diciembre de 2004, relató entonces su largo peregrinar desde que abandonó en 1986 su país natal, Marruecos, hasta que decidió instalarse en España. Así, desde el país magrebí viajó a Siria y, desde allí, saltó a Pakistán a hacer estudios sobre el Corán.


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