viernes, 7 de marzo de 2008

"La censura impulsa la creatividad"

JOSÉ REINOSO 07/03/2008

Li Feng es un hombre de letras. Y por accidente, un hombre del cine. Porque fue por azar cómo hace unos años se convirtió en guionista del más famoso de los directores chinos -Zhang Yimou- y autor de las tramas de sus películas de artes marciales Héroe y La casa de las dagas voladoras. La prueba es que llega a la cita en la boca del metro Guomao, en el barrio de negocios de Pekín, con cuatro libros ajados bajo el brazo y rápidamente se pone a hablar de cine y de historia.

Media hora después, una vez dejado atrás el denso tráfico de la capital, está bailando los palillos de un plato a otro en el restaurante Kong Yiji, nombre del personaje de una obra del reconocido autor Lu Xun (1881-1936), en la zona antigua de Pekín. Ha elegido él mismo el menú tras conversar durante largos minutos con una joven camarera, que le ha explicado el método de preparación de la corvina en su jugo.

"En 1996, me instalé en Pekín para dedicarme a escribir, y publiqué un libro sobre Confucio. En ese momento, Zhang Yimou estaba preparando una película sobre Wu Zetian (625-705), la primera mujer emperatriz. El guionista había enfermado y cuando Zhang vio mi libro, me llamó", cuenta este antiguo profesor de cultura e historia antiguas de China, que para escribir dicta a una asistente. "Al final no la rodó, pero más adelante decidió hacer un filme de artes marciales y me pidió que lo escribiera".

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