miércoles, 5 de marzo de 2008

Leer por haber leído

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO 05/03/2008

Hace años, Umberto Eco publicó una divertida columna en la que comentaba una encuesta realizada a intelectuales italianos acerca de los libros importantes que nunca habían leído. Además de novelas de Proust, Joyce o Virginia Woolf, por citar algunas reiteradas ausencias entre los modernos del canon occidental, había catedráticos de literatura que declaraban no haber podido con El Quijote, filósofos que guardaban intonsa la Metafísica de Aristóteles, o teólogos que nunca habían bebido en la Suma Teológica. Más allá de esos acuciantes volúmenes, ahora tan de moda, acerca de "todo lo que hay que leer", la confesión de lo que no ha leído alguien a quien se atribuye autoridad produce un efecto balsámico: si fulanito, que es quien es, todavía no le ha hincado el diente a Guerra y paz, no estoy perdido. La encuesta daba pie a Eco para afirmar juiciosamente que la ansiedad ante lo que no se ha leído sólo puede producirse entre lectores. Los no lectores radicales -ese 43,1% de nuestras encuestas- no se angustian: no tienen por qué.

  • Leer la nota completa
  • No hay comentarios: