domingo, 9 de marzo de 2008

Que las urnas detengan las balas

La incertidumbre sobre el resultado se incrementa por el imprevisible efecto del atentado de ETA. Zapatero y Rajoy se juegan hoy su futuro al frente de sus partidos. El PSOE aspira a 170 escaños y el PP a uno más que sus oponentes. Una docena de provincias claves determinará el resultado global.

FERNANDO GAREA - Madrid - 08/03/2008 19:35


Si ETA no hubiera asesinado el viernes a Isaías Carrasco hoy se hablaría sólo de que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se la juegan hoy.

Se hablaría sólo de que, probablemente, el que pierda de los dos candidatos se irá a su casa, más tarde o más temprano.

Uno porque se convertiría en el primer presidente del Gobierno de un solo mandato en la historia constitucional y otro porque fracasaría en el segundo intento de ganar las elecciones.

Si Zapatero perdiera pasaría a la historia como el líder político que dilapidó la ventaja que logró en 2004. Si el que perdiera fuera Rajoy, ni él mismo ni su partido se permitirían mantener el mismo líder durante cuatro años más.

Si Zapatero perdiera se entendería que los ciudadanos penalizan sus políticas y, por contra, se legitimaría la estrategia de oposición que ha mantenido el PP en estos cuatro años, caracterizados por el enfrentamiento y la crispación.

Si eso ocurriera, Zapatero sólo sería un paréntesis entre Aznar y su sucesor.

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