Domingo 2 de marzo de 2008
"Argentina. Pienso en el psicoanálisis. Pienso en taxistas que son también poetas. Pienso en las desdichas políticas. Pienso en periodistas que han leído a Lacan. Pienso en flores fragantes y carne excelente, y un maravilloso pequeño teatro donde los actores también tienen otros trabajos, y en las acuarelas de Xul Solar que hechizan desde el Malba."
Unos años atrás, Paul Auster y su mujer, la escritora Siri Hustvedt, visitaron la Argentina. ¿Qué es lo que inmediatamente les viene a la mente cuando hoy alguien les menciona nuestro país? Ella lo resume con el párrafo anterior.
Por el contrario, para el filósofo español Fernando Savater ("como buen burrero", aclaró), "la palabra Argentina es ante todo Palermo, San Isidro, Carlos Pellegrini, Leguizamo... y Por una cabeza ".
No está solo. "Me gustó ir al hipódromo en Buenos Aires y ver a toda esa gente rica que tuvo niñeras inglesas. ¿Se puede creer? Tengo amigos allí y me gustaría volver", dijo a LA NACION Doris Lessing, ganadora en 2007 del Nobel de Literatura. Y agregó que también recuerda, ante la palabra Argentina, las noches de cielo estrellado en las provincias del Norte, que la hacían volver a las de su infancia en Zimbabwe.
¿Cuáles son los esterotipos o impresiones inmediatas que intelectuales reconocidos de distintas partes del mundo asocian con nuestro país? LA NACION consultó a algunos que conocen bien a la Argentina, y a otros que jamás la han pisado. La conclusión es que, para ellos, no todo se reduce a Borges, aunque sea de rigor en cada entrevista nombrarlo y aunque, sorprendentemente, tenga también sus críticos, y que las visitas a nuestro suelo suelen cambiar la perspectiva que se tiene antes de conocerlo.


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