domingo, 2 de marzo de 2008

Una escritora entre dos mundos

Najat el Hachmi aborda el conflicto cultural entre padres e hijos inmigrantes

JORDI Puntí
ESCRITOR
Uno de los actos que el Institut Ramon Llull programó durante la reciente Feria del Libro de Fráncfort se llamaba De la llengua materna a la llengua literària, una mesa redonda con escritores que, pese a haber nacido en otros países, han escogido el catalán como lengua literaria. Y, sobre todo, tienen una obra de calidad. La mesa reunió a Agnès Agoboton (nacida en Benín), Simona Skrabec (Eslovenia), Matthew Tree (Gran Bretaña) y Monika Zgustova (República checa). Semanas antes, en Berlín, algunos de ellos habían participado ya en un encuentro de Catalanística celebrado en el Instituto Cervantes, junto a Patricia Gabancho (Argentina) y Najat el Hachmi (Marruecos, de origen bereber).
La nómina es relevante, pero en la mayoría de los casos es el resultado de atracciones culturales únicas y azares biográficos. El ejemplo de Najat el Hachmi, en cambio, constituye otra línea más novedosa: llegó a Catalunya hace dos décadas, siendo una niña de ocho años. Su familia se instaló en Vic y ella creció estudiando en catalán. Su elección de la lengua literaria, pues, no representa un cambio sobrevenido, sino que obedece a criterios naturales y cotidianos --probablemente es la que siente como propia y mejor se le da--. Hace un par de años, cuando publicó su primer libro, Jo també sóc catalana (Columna), recordaba en una entrevista: "Uno de los hechos que me marcaron más de pequeña fue el atentado ocurrido en el cuartel de la Guardia Civil de Vic, donde murieron dos compañeras de clase. Una de ellas era mi mejor amiga".

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