Llega otro documental para mostrar de forma elocuente las consecuencias del efecto invernadero. En ‘Los reyes del Ártico’, osos polares, morsas y focas han de afrontar unos cambios tan radicales que les convierten en refugiados.
Por muy documental y muy de naturaleza que sea, en esta película también nos encontramos con actrices pedorras. Es una de las mejores secuencias de la película: la orgía de eructos y ventosidades que se marca una comunidad de morsas en un ambiente que asusta: hasta 40 grados bajo cero, con vientos de 140 kilómetros por hora.
Estamos en el Ártico. Más concretamente, dentro de la película Los reyes del Ártico, una producción de Notro Films y National Geographic, en la estela de El viaje del emperador, esa sobrecogedora aventura de pingüinos que obtuvo un Oscar. Los directores –el matrimonio formado por Adam Ravetch, naturalista marino y submarinista que ha participado en unas 90 piezas sobre naturaleza, y Sarah Robertson– han estado viajando al Polo Norte durante 15 años para grabar lo nunca visto. Aunque a veces se nota en exceso el truco en la sala de montaje para hilar las escenas cumbre que la naturaleza ha birlado a los cineastas, hay momentos realmente emocionantes: esas cosas tan duras de digerir como osos polares acechando a morsas, osos polares cazando focas y oso polar macho atacando a ositos de su propia especie; más escenográficas imágenes con narvales (los unicornios del mar) y belugas.
“Una de las escenas que me parecen más conmovedoras”, ha señalado Robertson en el cómo se hizo, “es la del oso polar abandonado a su suerte por su madre. Es un momento de gran vulnerabilidad para un oso, y algo que rara vez se puede presenciar”.


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