domingo, 2 de marzo de 2008

Sérpico prefiere Argentina

El Gobierno español decidirá si extradita a Ricardo Cavallo, procesado por delitos de lesa humanidad durante la dictadura (1976-1983). Lleva siete años en prisión preventiva
JUAN JESÚS AZNÁREZ 02/03/2008

El gélido teniente de navío Ricardo Miguel Cavallo, Sérpico, sufría una transformación cuando torturaba a mujeres, según la afirmación de supervivientes de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el cadalso más horroroso de la dictadura militar argentina (1976-1983). Sérpico sudaba a chorros, gritaba e insultaba durante la aplicación de las descargas eléctricas, y maldecía si las supliciadas aguantaban los calambrazos de su picana occidental y cristiana. "Entró todo rojo, empapado. Me grita: '¡Dame un coca-cola! Esa vieja de mierda [Telma Jara] no quiere cantar'. No hay la menor duda. Era Cavallo", según Carlos Lordkipanidse, también torturado, encargado de falsificar carnés oficiales. Durante sus años de cruzado, Sérpico colgó del despacho, y aplicó en los potros, el lema de un general francés: "Si un ejército quiere vencer a un pueblo tiene que estar dispuesto a meter la mano hasta la mierda".

Casi un cuarto de siglo después de que la "mierda" aventada por las juntas militares matara a cerca de 30.000 personas, Ricardo Miguel Cavallo, extraditado por México a España en 2003 a petición del juez Baltasar Garzón, cumple prisión en Alcalá-Meco a la espera de su juicio en España o de su extradición a Argentina. La fiscalía de la Audiencia Nacional le considera parte de la maquinaria de exterminio. Le pide hasta 17.000 años por crímenes de lesa humanidad.

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