MARÍA JESÚS GÜEMES - Madrid - 10/03/2008 00:48
El escrutinio fue angustioso. Mantuvieron el temple hasta las 10 de la noche, pero a partir de ese momento fue imposible esconder su desánimo. Cuando se certificó la victoria del PSOE, en el PP cundía la alarma y la impotencia.
Se vivía un torbellino de emociones. Habían subido en porcentaje de votos y en número de escaños respecto al 2004 pero no lo suficiente como para desbancar a Zapatero.
La noche comenzó con dos declaraciones. "La participación nos hace ser confiados, hay que esperar" y "el PP no va a perder ni un voto".


No hay comentarios:
Publicar un comentario